Una lista de pendientes dice qué hacer, pero no cuándo. Los bloques de tiempo resuelven eso: reservas un espacio en tu semana para cada cosa importante, como si fuera una cita contigo.
Paso 1: tus fijos primero
Abre la vista semanal de tu planner y agrega lo que no se mueve: trabajo, clases, citas, traslados. Si tienes un calendario de Google o Apple, conéctalo en Perfil → Calendarios y todo aparecerá junto.
Paso 2: elige tus tres prioridades
Pregúntate qué tres cosas harían que esta semana se sintiera bien. Pueden ser grandes o pequeñas: entregar un trabajo, llamar a alguien, salir a caminar.
Paso 3: ponles un bloque
Crea un evento para cada prioridad, con hora de inicio y fin. Bloques de 30 a 90 minutos funcionan muy bien. Ponlos cuando tengas más energía, no solo donde haya un hueco.
- Deja espacios libres entre bloques para respirar.
- Agrega un bloque para tareas pequeñas, como correos o mandados.
- Reserva tiempo para descansar, también cuenta como plan.
Paso 4: revisa a mitad de semana
Los planes cambian, y está bien. El miércoles dale una mirada rápida y mueve los bloques que no pudiste hacer. Solo mantén tus tres prioridades a la vista.
Usa un color o un sticker distinto para cada tipo de bloque. Así ves de un vistazo si tu semana está equilibrada.
Si te atoras al empezar, prueba con una sola mañana. Bloquea dos horas para lo más importante y observa cómo se siente. Después puedes ir sumando más bloques sin saturarte.
Quince minutos el domingo o el lunes bastan. Con eso empiezas la semana sabiendo qué sigue, y con menos cosas dando vueltas en tu cabeza.


